miércoles, 11 de abril de 2012

LA MIRADA CURIOSA

La mirada del filósofo es como la mirada del niño, y su mente y sus preguntas. Como el niño que pregunta "¿Y por qué?" incansablemente, insistentemente. Siempre tienen un "¿Por qué?" más en la lengua, quieren llegar a la última causa de todo. Y acuden a sus padres, mentes todopoderosas, dueñas de todas las respuestas. Los padres pacientes aguantan hasta tres o cuatro "¿Por qué?", y luego le dicen al niño filósofo que se calle. ¿Cuántas preguntas puedes aguantar?

Últimamente cada vez nos mandan callar antes. Pero yo tengo muchas preguntas, y no sé a qué padres preguntarles por todo. ¿Acaso no siguen siendo los padres niños preguntándose el porqué de todo? Todos niños ante el infinito universo y sus causas. Todos presas de la curiosidad inmensa e insaciable. Y yo me pregunto siempre, siempre, siempre, ¿por qué? 


lunes, 9 de abril de 2012

VOLVER A EMPEZAR

Los dolores antiguos dejan una huella tan profunda que cuesta sacarlos de nuestra mente y de nuestro corazón, pero nunca deben ser un obstáculo para vivir el presente. Recordar pero desde cierta perspectiva. Se debe "olvidar", pero como a veces parece imposible, aprender a controlar las sensaciones, intentar distraer el dolor, y a la vez tener en mente el presente, lo bello que hay en él y en lo bueno que queda por llegar.


LA GENTE DIFICIL DE ENCONTRAR

En nuestra vida cotidiana nos encontramos rodeados de muchas personas, entre ellas nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo, clientes, desconocidos que nos topamos en la calle y otros.

Entre toda esta gente que nos rodea, tenemos a nuestras personas queridas, a las favoritas para distintas actividades y también a la gente que admiramos mucho.

De entre toda esta gente podemos distinguir básicamente tres tipos de modo o estilo de vida, (que no dependen de la situación económica).

El primer estilo de vida es el más común y tiene que ver con las personas que viven su vida dejándose llevar por las tendencias de las masas. No tienen la capacidad de tomar decisiones, así que dejan que otros decidan por ellos. Es la gente que pasea, come, compra y sale sólo a lugares de moda. Hablan acerca de temas de moda, ya sea temporada de fútbol o de otras cosas banales. Son los que estudian porque todo el mundo lo hace y se casan y establecen una familia porque es lo que dicta la sociedad. No tienen otra razón para hacerlo. La gente que vive de este modo, es muy influenciable, pues son como barcos sin timón en alta mar, su destino depende de las corrientes cambiantes, porque no tienen un rumbo, ni una manera de fijarlo.
 
Mucha de esta gente es admirada porque tiene un buen trabajo, una buena familia, un buen coche o una buena casa.

El segundo estilo de vida tiene que ver con la gente intelectual, erudita o estudiosa y muchas veces son admirados porque tienen grandes conocimientos en diferentes temas.

Es la gente que suele parecer la más inteligente porque tienen excelentes records académicos o porque de cualquier tema que se hable, tienen la gran habilidad de asombrarnos con detalles que desconocíamos. Esta es la gente que parece una biblioteca andante. Son aquellos que siempre tienen un aporte interesante, los profesores que nos deslumbran con sus conocimientos o los compañeros de trabajo que dominan a la perfección la teoría y todos los tecnicismos de su profesión. Suelen ser gente muy interesante que conoce sobre todo; historia, arte, ciencia, religión, filosofía, tecnología, etc.
 
Su mayor habilidad es tener una excelente memoria para retener información. Sin embargo no necesariamente significa que tengan la habilidad para saber cómo usarla, o qué sepan distinguir qué de esa información sirve para tomar distintas decisiones, a la hora en que actuar es lo más importante, porque lo que se decide y se traduce en actos es lo que define cómo se vive.
 
El saber tanta información acerca de todo ¿creen que les ayuda con sus problemas cotidianos?
 
Por ejemplo: ¿Para qué te sirve en tu vida diaria conocer la fórmula de Einstein E= mc2? Acaso el saberla te ayuda a resolver problemas laborales,económicos, amorosos o familiares? Lo más probable es que no. Y si encuentras la forma de hacerlo con esta fórmula, definitivamente no perteneces a este grupo de gente.

El tercer estilo de vida tiene que ver con la gente más difícil de encontrar. Esta es la que sabe resolver, que sabe decidir y que sabe vivir.

Estas personas tienen la habilidad para usar cada dato que poseen y para definir exactamente que información debe encontrar sobre algo que no conoce y necesita conocer para hacer algo.
 
Es gente que puede pasarnos inadvertida, porque es posible que no posean importantes títulos universitarios de centros educativos de prestigio que certifiquen su grado de conocimiento en diversas áreas. Sin embargo, cuando nos topamos con alguien así, sentimos que nos atrae como un imán, aunque no encontremos una razón. Es gente que buscamos cuando nos sentimos perdidos y de la que nos alejamos y no extrañamos cuando nuestra vida marcha bien.

Este tipo de gente es de lo más desconcertante, porque a pesar de que nos parece que no saben nada acerca de un tema, nos hacen un par de preguntas acerca de él, y de repente aparecen con sugerencias y observaciones que ni el más experto y estudiado en el tema habría podido deducir (porque si lo hubiera hecho, no le habríamos comentado nada a éste en primer lugar).

Otras veces nos salen diciendo unos disparates que nos confirman que realmente no saben de lo que están hablando, porque contradice todos los principios del tema que se trata y descubrimos asombrados un tiempo después que tenía razón. Esto nos confunde y nos hace pensar que “acertaron” por pura casualidad, aunque hayan sido muchas las ocasiones en que lo hayan hecho.

Si observamos la vida de estas personas, encontraremos que no tienen nada de extraordinario y eso es de lo más raro, pues transcurren con total tranquilidad, como si el caos propio del mundo y de la gente no los tocara. Sin embargo, enfrentan los mismos problemas que todas las personas, pero tienen la habilidad de resolver y seguir adelante, sin drama y sufrimiento, pues los problemas son solo situaciones muy pasajeras para ellos, por lo que no les dedican mucho tiempo ni atención. Deciden, resuelven y continúan hacia su meta, que si tienen muy bien definida. Es la gente que sabe vivir y vive en armonía.

En este punto cabe preguntarnos ¿Cúal es nuestro estilo de vida?, ¿Cuál de estos tipos es más efectivo y vive mejor? ¿Con cuál queremos vivir?
¿Cómo barco sin timón?
¿Cómo ordenador sin operario?
¿O al mando del timón y manejando el ordenador?

En caso de querer ser una de estas terceras personas, de las difíciles de encontrar surge la pregunta clave ¿cómo se consigue este modo de vida?

Antes, intentré revisar la causa de modos de vivir.

La gente que va con la corriente, no se pregunta nada en la vida, solo sigue las pautas dictadas por la mayoría. Tienen miedo de tomar decisiones, tienen miedo de contrariar a alguien, tienen miedo de vivir y por eso hacen lo que hace todo el mundo y opinan lo que opina todo el mundo. Buscan sobrevivir.

La gente biblioteca se pregunta ¿sobre qué quiero saber? Y entonces estudian todo lo que se encuentra disponible sobre ello, sobre todos los temas que les interesan y tienen una gran capacidad para almacenar todos estos datos, de los que algunos probablemente sean útiles en un trabajo, pero para usarlos en su vida no tengan ninguna aplicación y tienen los mismos problemas que el resto de la gente, porque aunque posean toda la teoría, tienen poca o nada de práctica para usarla en resolver situaciones.

Si analizamos ¿por qué quieren saber? Tal vez su respuesta o motivación se encuentra también en miedo. Tienen miedo y buscan seguridad. Seguridad en sí mismos, económica, social. El conocimiento les brinda este sentimiento de seguridad, pero es un sentimiento falso, porque en el mejor de los casos, pueden conseguir buen trabajo, la posibilidad de comprar una casa, un coche, mantener una familia y el respeto y admiración de la gente. Sin embargo viven con el miedo de que en cualquier momento pueden perder cada una de estas cosas, que al final no son un hecho, no son eternas, cada una de estas cosas está sujeta al tiempo y son perecederas.

El problema aquí surge cuando por miedo, esta gente prefiere creer que estas cosas son suyas y las tienen como seguras. Hablan de mi trabajo, mi casa, mi familia, mi coche y cuando por alguna razón lógica a la naturaleza perecedera de estas cosas, alguna desaparece, sienten que perdieron algo muy importante y se sienten defraudados, nuevamente inseguros y enojados, ya sea con la empresa que los despidió o con Dios que permitió un accidente o que les quitó a un ser amado.

La gente difícil de encontrar se pregunta acerca de todo lo que ocurre y todo lo que hacen. No significa que no tengan miedo. Al igual que las otras personas lo tienen. La diferencia radica en lo que hacen con su miedo. Lo usan, lo vuelven su ventaja, lo vuelven su impulso, su amigo.
 
¿Cómo hacen esto? Lo reconocen. No buscan escapar de él escondiéndose. Son conscientes.

Como son conscientes tienen la capacidad de observar lo que importa, y esa es la razón de su éxito. Pueden observar a las personas y darse cuenta quienes le han ayudado y quienes se muestran por conveniencia. Sabe ser leal con aquellas personas que le han brindado su ayuda, que han estado ahí sin necesidad de llamarlas, por eso son buenos en todo lo que hacen, son buenos esposos o esposas, buenos padres, buenos trabajadores, buenos amigos.  

Así como es leal, sabe rodearse de gente leal, sabe distinguir la gente que está ahí siempre, de la que condiciona su presencia.
 
Saber estar ahí brinda la capacidad de distinguir quien es leal y quien no, con quien puedes contar y con quien no, y te permite notar todos los detalles que otra gente no ve y que son esenciales para decidir, actuar y vivir. 




UNA TIRITA PARA EL CORAZÓN

Hay dos términos que se emplean en ocasiones a la ligera y no se les da la importancia que realmente tienen: depresión y ansiedad.

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos estado tristes por algo; sin saber el motivo había algo en nuestro interior que no nos permitía disfrutar de todo lo que nos rodeaba. Otras veces, nuestro cuerpo ha temblado sin poder pararlo, se nos ha podido dormir una mano, pero han sido momentos de cierta alteración muy puntuales.

No soy médico, pero creo que al igual que cuando vemos a alguien con alguna parte de su cuerpo escayolada, vendada, con un resfriado o con una marca externa de una enfermedad, preguntamos y nos interesamos por su salud, debemos hacer lo mismo con aquellas personas que REALMENTE sufren estas enfermedades que hoy, por desgracia, abundan tanto.

Muchas veces decimos: estoy depre, cuando en verdad estamos tristes; nadie dice me han amputado una mano cuando se ha hecho un corte en un dedo.

Creo que no debemos tachar a las personas que padecen estas enfermedades de cuentistas, de que no tienen nada que hacer, de que tienen la vida fácil y por eso se tienen que inventar algo. Tampoco podemos decir que los psiquiatras y psicólogos son personas que no sirven para nada, más que para dar medicación y llenarlos la cabeza de pájaros (empezando por mi mismo). Pensemos por un momento en que tienen que curar algo que no se ve, pero que está ahí y que, por haber tenido la mala suerte de vivirlo en mis propias carnes, es algo que no deseo ni a mi peor enemigo.

Mucho cuidado con los términos que empleamos, mucho cuidado con las personas que están enfermas, mucho cuidado en cómo catalogamos a los que se preocupan por ayudar, y sobre todo sirva todo esto como reconocimiento a aquellas personas a las que realmente importamos y se preocupan y padecen con nosotros esa enfermedad y sus muy diversas consecuencias.

No juzguemos a la ligera, no veamos tonterías donde hay dolor y sufrimiento, no es fácil poner una tirita en un corazón roto.

domingo, 8 de abril de 2012

SOÑAR Y SOÑAR

Martin Luther King dijo: "Tengo un sueño" y a partir de ese momento muchas cosas cambiaron.
 
Ahora nosotros decimos: "Tengo sueño" y nada cambia. Pasamos noches en vela porque los problemas no nos dejan dormir, porque en unas horas comenzará un nuevo día en el que tener que enfrentarnos a todo lo que nos rodea. Y, aunque parezca mentira, en esas horas que pasamos sin dormir, estamos soñando despiertos, estamos solucionando nuestros problemas, buscando la mejor salida para todo y autoconvenciéndonos de que todo se va a resolver cuando empiecen a salir los primeros rayos de sol.
 
Esas noches solitarias, en compañía de nuestra mente, de nuestros proyectos, de nuestras ilusiones; esas noches en que hacemos mil planes y encontramos mil y una soluciones; esas noches en que los ojos se niegan a cerrarse porque saben que más allá de la oscuridad viene la luz y, con ella, todo es posible.
 
Podemos decir que tenemos sueño porque no hemos dormido nada, porque las horas han seguido pasando mientras nuestra cabeza no paraba de dar más y más vueltas, porque hemos imaginado, por un momento, la solución a todos los problemas que tenemos en nuestra vida, porque hemos tenido tiempo suficiente para analizarlo todo y darnos cuenta de que podemos plantarle cara a la vida y seguir.
 
Al igual que Martin Luther King podemos hacer que las cosas cambien en nuestra vida, en todo aquello que nos rodea y enfrentarnos a los problemas, que no puedan con nosotros porque somos más fuertes, porque podemos luchar, porque tenemos fuerzas donde no sabemos que las teníamos, porque tenemos sueño porque  hemos tenido un sueño.
 
Hoy el sol luce de nuevo, y mi cuerpo, como cédula fotovoltaica, al sentir el tibio calor de la mañana y la luz limpia, brillante, se llena de energía.
 
 

sábado, 7 de abril de 2012

SI FUERA...

Si fuera pájaro cantaría todas las mañanas al nuevo día que nace.
Si fuera pez haría burbujas que llegaran hasta la superficie.
Si fuera oso me rascaría la espalda en el árbol más grande que encontrara.
Si fuera vaca me tumbaría en los verdes pastos de mi amada Asturias.
Si fuera gato me enroscaría en un sofá a dormir y soñar.
Si fuera ardilla jugaría a saltar de árbol en árbol y no tocar el suelo.
Si fuera sapo daría saltos para alejarme de aquellos que quisieran besarme y convertirme en persona.
Si fuera búho contemplaría la luna y las estrellas todas las noches de mi vida.
Si fuera mosca intentaría huir de los que quieren matarme pero seguiría molestándoles.
Si fuera jirafa estiraría más el cuello para llegar a tocar una nube.
Si fuera hormiga recogería migas de pan del suelo para compartir.
Podría seguir y seguir, pero desgraciadamente soy persona y no puedo cantarle todas las mañanas al nuevo día porque viene cargado de problemas; no puedo hacer burbujas porque seguro que viene alguien y las explota; no puedo estar rascándome la espalda o tirado en un prado porque tengo que trabajar y pagar y pagar; no puedo dormir en un sofá porque los problemas no dejan conciliar el sueño y si duermo tengo pesadillas; no puedo dar saltos de árbol en árbol porque los hemos quemado; no puedo huir de los que quieren acabar conmigo porque todos estamos controlados; no puedo ver la luna y las estrellas porque la contaminación me las tapa;  no puedo tocar una nube porque me tratarán de loco; no puedo coger migas de pan del suelo porque alguien más hambriento que yo ya lo ha hecho.
Dichosos animales que sólo tienen que ser lo que son: animales. Pobres personas que tenemos que ser tantas y tantas cosas y no sabemos disfrutar de ser simplemente eso: personas.

miércoles, 4 de abril de 2012

EL PRIMER BESO

A cualquiera que le preguntemos si recuerda su primer beso, lo más probable es que nos sonría ligeramente y nos diga que sí y, es más, nos contará cómo fue aquella experiencia maravillosa: la adolescencia, el chico o la chica que tanto nos gustaba, un lugar escondido, unos corazones acelerados, unos labios que tocaban otros por primera vez y que dejaron una marca en nuestro corazón y en nuestro cerebro para siempre.
 
Creo que casi todos sabríamos decir exactamente el nombre de la persona a la que besamos por primera vez, el lugar y en nuestro estómago volveremos a recordar esas mariposas que revolotearon por unos segundos ante la nueva experiencia que estábamos viviendo.
 
La lástima es que aquel no fue nuestro primer beso. Del primer beso de nuestra vida ninguno tenemos conciencia y es algo que todos tendríamos el derecho de recordar.
 
Nuestro primer beso fue el de nuestra madre cuando nos tuvo por primera vez en sus brazos, cuando cogió a aquel pequeño ser que lloraba, que estaba sucio, que le había hecho pasar momentos de dolor. 
 
Nuestra madre nos cogió entre sus manos y nos besó con ternura, con amor incondicional, con alegría mezclada con lágrimas, con fuerza para darnos vida, con ilusión al ver nuestro rostro.
 
Es triste que no podamos recordar ese beso que nos dio todo lo que somos, ese beso que inició el camino de muchos otros que recibíamos cada día, ese beso que fue nuestro primer contacto con el mundo,  ese beso que nos daba la bienvenida y nos decía que iba a estar ahí siempre.
 
Podemos cerrar los ojos y sentirlo; el beso de una madre es algo especial y, aunque algunos ya la hayan dado el último beso y la hayan visto partir, nunca podremos devolverle todo lo que nos trasmitió con lo que recibimos de sus labios el día en que nacimos: nuestro primer beso.
 
Si aún tenemos la enorme fortuna de tenerla e nuestro lado, no perdamos el tiempo en devolverla todos los besos que recibimos de nuestra madre, aunque es dificil que podamos devolverla todos los que de ella recibimos.
 
 
 

martes, 3 de abril de 2012

DE QUEDARSE MUDO Y NO CONFORMARSE

De mis ojos caen regueros de palabras.

A veces me pregunto cuántas palabras llevaré dentro, y cuándo se agotarán. Si llegará un momento en que no podré hacer más que repetirme. Recordar lo que ya dije. He pasado años de silencio. Años de mudez. Supongo que lo primero es la supervivencia. A partir de ahí, puede llegar algo más que respirar.
 
 

lunes, 2 de abril de 2012

DELETE

Un amigo mío me dijo en una ocasión:"No quiero escribirla un mensaje porque luego lo puede utilizar en mi contra y enseñárselo a alguien".

Y a partir de aquella frase he pensado que la palabra escrita es para aquellos que son sinceros, que no se avergüenzan de lo que piensan, para aquellos que no pulsan la tecla de borrar (a no ser que sea por un fallo ortográfico o técnico), para los que no temen decir lo que realmente sienten.

domingo, 1 de abril de 2012

ESCRIBIR CON MIEDO

No se puede escribir algo grande sin trastocar la realidad. Siempre cambiará algo, afectará a los que lean. 
 
Yo tengo demasiados miramientos, tengo en cuenta demasiadas sensibilidades; no me atrevo a escribir desde la rabia o el impulso. Siempre tengo presente a los que me leen (sean muchos o pocos) y no quiero ofender a nadie. 
Pienso demasiado. Escritura cohibida. 
Puedes hacer algo sintiendo miedo, pero no te saldrá bien. Este salto es muy poco espectacular.