Hay días llenos de viento, hay días llenos de furia... hay días llenos de lágrimas. Pero también existen días llenos de amor, que nos dan el coraje de ir adelante todos los días de nuestras vidas.
Me levanto por la mañana...
y saludo a mis ojeras que llevan su nombre.
Me voy a la cama...
si tengo suerte, la encontraré en algún sueño.
Efectivamente, los días de amor… son el motor del resto de nuestras vidas.
Y en la cabeza, esta canción de
Extremoduro… ¿Por que?… No lo sé.. Seguramente porque los primeros
acordes, suenan igual que mis lagrimas.
..."después de arder ... ...el infierno ya es solo humo"…
Sin miedo, o mejor dicho, perdiéndole el miedo al miedo, aceptándolo
como compañero de viaje, y entendiendo que sin él ningún avance seria
posible. A veces le digo, mientras le hago un hueco en la
almohada:
-“Ven aquí miedo mío, vamos a dormir esta noche tu y
yo juntitos. Todo esto acojona, cierto, pero cada día avanzo un paso
hacia delante. Antes creía que avanzaba “a pesar tuyo”, y ahora tengo
claro que si lo hago, es “gracias a ti”. Duérmete miedo mío, y
muéstrame en sueños todo lo que haremos si las cosas se tuercen.”
Gran afirmación esta que nos dejaba el creador de “El origen de las Especies”.
Siempre he pensado que como otra más de las especies animales que
habitan este mundo, hemos de seguir los dictados de la naturaleza para
vivir lo mejor posible nuestro corto paso por la Tierra.
Adaptarse a
los cambios (que nada tiene que ver con la resignación), es una de las
lecciones de vida que todos deberíamos aprender… sobre todo cuando
los cambios son negativos e implican un empeoramiento o pérdida. De
todo esto sabía Charles Darwin, científico naturalista de principios
del Siglo XIX, que cuando se disponía a publicar su revolucionaria
teoría sobre el origen de la vida, se encuentra con una sociedad que no
está preparada para el cambio. Sus teorías chocaban de frente con las
doctrinas de fe en las que fue educado. Cuando su hija Annie
fallece a la tierna edad de diez años, Charles y su esposa Emily se
encontrarán ante el mayor dilema de sus vidas ¿Qué puede explicar
la muerte, la religión o la Ciencia?
Las fuerzas invisibles que trabajan en nuestro interior surgen de semillas producidas por pasadas experiencias.
Cada acción, cada experiencia deja en la mente una fuerte impresión en forma de semilla llamada ‘Samskara’.
Consuela
pensar que el samskara de nuestras buenas acciones dará sus frutos, casi
tanto como la creencia de que tarde o temprano la maldad tendrá su
merecido.
Al fin y al cabo, esto del samskara es mi filosofía de vida, sembrar para recoger… no encuentro otro camino.
La fuerza del Amor, es tal vez la mayor energía vital que moviliza a toda la creación de este planeta. Su poder cura a los cobardes. Abre todas las puertas. Derriba todos los muros. Acorta la mas grande de las distancias. Puede convertirte en un niño, aun en el ocaso de tu vida. El amor renueva las ganas de vivir, te mantiene en forma y hasta luces mas guapo. Lo difícil... Recuperarlo cuando se pierde, o encontrarlo cuando falta.
Desde pequeñito, siempre recuerdo la figura de mi padre muy unida a las partidas de cartas y a los juegos de azar en general.
Puede que de ahí me venga la costumbre de las partidas de cartas con los amigos, las tardes de los fines de semana con mis amigos.
Me pasa algo curioso, y es que aunque juego a ganar (obviamente), llevo
fatal las derrotas ajenas. Cuando los otros van ganado, sus caras se
transforman, ríen y se muestran animados. Si por el contrario soy yo
quien gana, veo caras largas, la gente no esta de tan buen humor, etc.
¿De que sirve un juego si solo se divierte el que gana?
No, de momento no le encuentro motivación a ganar, y este ejemplo de los juegos, lo podría aplicar también a la vida real.
Aunque el tiempo me dé la razón, a pesar de que considere que he
"ganado" y el tiempo ponga a quien me hizo daño "en su sitio"...
cuando mi victoria parece evidente, me entra empatía con el "perdedor" y
hasta me siento culpable. No puedo evitar pensar, que una victoria propia, se fundamenta en derrotas ajenas
y no me termina de compensar el sentirme triunfador en nada, si eso
ocasiona frustración o angustia en otros.
Siempre dicen que hay que
saber perder, pero en mi caso, tengo que aprender a ganar.
Y es urgente que lo haga, sobre todo, porque dicen que jugar conmigo
no tiene aliciente, que no muestro interés ni opongo resistencia. Por
lo visto no soy buen "rival".
Quizás son los genes del padre ludópata, genes de perdedor patológico... no sé.
Tampoco sé si conseguiré cambiar a estas alturas de la "partida" de mi vida.
Dicen que el tiempo todo lo cura, que lo arregla todo,..… ¿y si no fuese así? Si fuese tan
cierto que las cosas con el pasar de los días se van olvidando....que
las heridas se van cerrando.....es muy fácil pensar que con sólo dejar
pasar los días, meses o años las cosas se solucionan… y lo peor es que
uno se auto-convence y cree superarlo.piensas en alguien que tuvo la
suerte de superar un dolor y sobreponerse, y entonces te vuelves a
sentir fuerte...
Sin embargo, un buen día (quizá el menos pensado)
todo el castillo que creías tan sólido comienza a temblar, porque te
encuentras de nuevo cara a cara con el dolor, con ese sentimiento tan
helado y tan dormido del que ya casi ni te acordabas y que, muy a pesar
tuyo, sigue ahí… Y comienza a despertarse con todas las fuerzas
acumuladas por el tiempo en que estuvo dormido. Y quiere salir...
quiere gritar que está vivo y que va a dar pelea…
Entonces, la RAZÓN
salta diciendo: "¡Otra vez no!! ¿O acaso no te acuerdas el tiempo que te
costó volver a ponerte en pie? ¿No te acuerdas de las noches sin
dormir, de los desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches
sin estrellas? ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso? ahora… que ya
estás de pie ¿no sería mejor que anduvieras por otros caminos? ¿volverás atrás, ¡Piensa! ¡No te equivoques! Una vez creíste tocar el
cielo con las manos y en un instante descendiste al más profundo de los
infiernos… caíste en la más profunda oscuridad... huye, pues
seguramente, todo esto lo único que va a hacer es.....volverte a
lastimar."
Y se hace un silencio eterno...
CORAZÓN....... aturdido por las palabras de RAZÓN, se queda sin aliento… pero de pronto sin mas CORAZÓN replica:
"No
sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sí que no son del todo
equivocadas… No es lo mismo pensar que sentir. No es lo mismo razonar
que dejarte llevar… porque los que piensan, son aquellos que nunca se
arriesgan...... te equivocaste, es cierto.... pero hay que
saber perdonarte... por los hijos, por amor y por muchas cosas mas......y tu
siempre tienes razones para contaminar, cualquier cosa que yo quiera
realizar......aun recuerdo aquellos tiempos....cuando a ti no te
escuchaba....y aunque tu ahora eres mas fuerte pienso a ti
imponerme...
y yo aqui.............aun sin saber a quien de ellos voy a escuchar.......
"No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una." Thomas Jefferson
"Quienes tienen dominio sobre la palabra adecuada no ofenden a nadie.
Y no obstante, dicen la verdad. Sus palabras son claras pero nunca violentas...Nunca se dejan humillar, y nunca humillan a nadie" Buda
Temazo este “La La La” de Naughty Boy que pega fuerte en todas las emisoras de radio este verano. El
videoclip fue rodado en diversas localizaciones de Bolivia como La Paz y
el Salar de Uyuni de Potosí., y recrea la leyenda de un niño sordo,
víctima de abusos físicos, que, acompañado siempre de un perro
abandonado, recorre las calles, mientras sana los males ajenos gritando
con la fuera de un terremoto.
Dedicado a todos aquellos que, de una forma u otra, se tapan de igual forma los oídos para no oír palabras necias.
15 de agosto, medio país disfruta de sus vacaciones. Mi pequeña
ciudad de interior se ve un tanto deshabitada y su actividad comercial reducida.
En cambio, el pueblo de la Sierra de Huelva donde tengo mis raíces, vive el mes mas
intenso del año, ya que van a visitarlo los lugareños que hace
tiempo emigraron en busca de trabajo.
Es curioso, los que viven allí solo piensan en largarse, los que viven lejos solo piensan en volver.
Sea
como sea, soy una de esas personas para la que la palabra “vacaciones”
no existe, quizá por eso me hace tanta gracia este divertido vídeo de
Avicci. Soñar es gratis… ¿verdad?
Dedicado a todos los que no tenéis vacaciones y este 15 de agosto, lo pasáis trabajando, limpiando, cocinando...
Felices los que saben reírse de sí mismos, porque nunca terminarán de divertirse. Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque evitarán muchos inconvenientes. Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas porque llegarán a ser sabios. Felices los que saben escuchar y callar, porque todos los días aprenderán cosas nuevas. Felices los que son suficientemente inteligentes, como para no tomarse en serio, porque serán apreciados por quienes los rodean. Felices los que están atentos a las necesidades de los demás, sin sentirse indispensables, porque serán permanentemente fuente de alegría. Felices los que saben mirar seriamente las pequeñas cosas y tranquilamente las cosas importantes, porque llegarán lejos en esta vida. Felices los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desaire, porque su camino estará lleno de sol. Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque no se turbarán por lo imprevisible. Felices ustedes si saben callar y ojalá sonreír cuando se les quita la palabra, se los contradice o cuando les pisan los pies, porque el Evangelio comienza a penetrar en su corazón. Felices
ustedes si son capaces de interpretar siempre con benevolencia las
actitudes de los demás aún cuando las apariencias sean contrarias. serán tomados por ingenuos, pero es el precio justo de la caridad. Felices sobretodo, ustedes, si saben reconocer al Señor en todos los que encuentran entonces habrán hallado la paz y la verdadera sabiduría.
Thomas
More, conocido por la castellanización de su nombre como Tomás Moro,
fue un pensador, teólogo, político, humanista y escritor inglés, que fue
además poeta, traductor, Lord Canciller de Enrique VIII, profesor de
leyes, juez de negocios civiles y abogado. En 1535 fue enjuiciado por
orden del rey Enrique VIII, acusado de alta traición por no prestar el
juramento antipapista y oponerse al divorcio con la reina Catalina de
Aragón. Fue declarado culpable y recibió condena de muerte.
Permaneció en prisión en la Torre de Londres hasta ser decapitado el 6
de julio de ese mismo año. Moro fue beatificado en 1886 y canonizado en
1935, por la Iglesia Católica, quien lo considera un santo y mártir.